sábado, 31 de julio de 2010

Marruecos: Aroma y color



Curtidurías de Fez 2004
Primer Premio Diputación de Badajoz
Residencia Universitaria Hernán Cortés


Mi primer viaje a Marruecos fue en el año 2004, desde entonces he vuelto cada año en distintas fechas. Tras la frontera de Ceuta (Sebta), todo resulta atrayente, pero si tuviera que definir Marruecos con dos palabras estas serían: Aromas y Colores.
No en vano Marruecos es el país de los tintes y las especias, aparecen por todas partes, cada territorio tiene un color que o caracteriza y sabes enseguida que estás en él: Chaouen-azul, Fez-amarillo, Marrakech-salmón… todo ello trasmite una armonía y unas señas de identidad urbana que echo de menos en España.


Chefchaouen 2005
Otro de los motivos por los que me decidí a visitar Marruecos es por su fauna, y una buena fecha es la segunda quincena de septiembre, cuando las aves migratorias europeas han cruzado el estrecho, entonces conviene detenerse en Moulay Bousselham, un pueblecito costero unos 40 km al sur de Larache, donde existe un humedal Ramsar de importancia internacional, la Merja Zerja. El humedal ocupa 48 km², y la reserva completa 74. Su agua es salobre, y está bordeada de una vegetación baja halófita característica. Durante el periodo migratorio pueden observarse más de 200.000 aves acuáticas de distintas especies, para ello es posible alquilar una barquita de pescadores y recorrerla, en su zona más profunda tiene un metro y medio con la marea alta, y es fácil encallar en bancos de arena a medida que baja la marea. Las aves están acostumbradas a los pescadores y mantienen una distancia de seguridad bastante escueta, con lo que las posibilidades de fotos son excelentes.


Avocetas en la Merja Zerja 2008



Charranes patinegros, gaviotas picofinas y cormoranes 2008



El primer año nos hizo de guía Bousselham, no hablaba nada de español pero, comprendió rápido nuestra pasión por las aves y en poco tiempo rondamos los chorlitos, ostreros y flamencos. Al año siguiente conocimos a Said, un auténtico pajarero, hicimos buena amistad y en visitas porteriores le llevé unos primáticos y una guía de aves como regalo, desde entonces sabe qué aves buscamos y como llevarnos a ellas.

Bousselham y yo mismo en 2004






Zarapito real 2008


Otro sitio para visitar es Marrakech, con sus casas en tonos salmón, su mercado, y sobretodo la actividad de la plaza El-Fna, con sus cobras, monos, chamanes, curanderos y comerciantes. Tanto durante el día como por la noche, no nos dejará indiferentes.






viernes, 16 de julio de 2010

Odonatos de Extremadura




Siempre me han atraído las libélulas y los caballitos del diablo. Desde niño en mis primeros baños en el Arroyo Guerrero junto a Antonio Gutiérrez, José Ramón Valdivia, Antonio Corrales, Juanvi y demás familia, me embelesaban esos vuelos acrobáticos: rápidos, paradas en seco, adelante, atrás, ascenso en vertical… ningún artefacto humano ha conseguido ni siquiera aproximarse.

Pasaban los años y fue en Horcajo, en una Escuela de Medio Ambiente, cuando Godfried y Ana me desvelaron las primeras nociones para su conocimiento a través del taller “la Vida en el Agua”, donde capturamos varias especies de adultos y sus larvas en distintos estadíos, conseguimos determinarlas para luego soltarlas, sin que sufrieran lesión alguna. Aquello era a primeros de los noventa, desde entonces hasta hoy he podido adentrarme algo más en su conocimiento.
Hasta ahora la bibliografía existente acerca de este orden de insectos, los odonatos, era toda en inglés con lo cual, siempre se me escapaban detalles a la hora de determinar con exactitud a las diferentes especies dentro de los géneros que observaba.
Sin embargo, acaba de caer en mis manos un maravilloso libro “Los Odonatos de Extremadura” que han sacado a la luz Emilio Jiménez, Javi Pérez y Carlos Tovar, editado por la Junta de Extremadura, con él he vuelto a recobrar la afición por este “colectivo” que nunca ha estado alejado de mis enfoques y vivencias.



Esta entrada quiero dedicársela a mi hijo Darío, pues me encontraba tomando fotografías de las cópulas de Ishnura graellsii, cuando me llamó su madre para decirme que había roto aguas. Andaba yo tranquilo, no lo esperaba porque se adelantaba 11 días y acabábamos de darnos un baño en la piscina con absoluta tranquilidad.

Uno de los caballitos más bellos de Extremadura, al menos para mí, es el Ceriagrión tenellum, delicado y muy vistoso al detalle cuando aprendemos a observarlo. Para ello hace falta detenerse en él, como ocurre con la mayoría de las cosas importantes, aquellas que suelen pasar invisibles ante la mayoría de los ojos.



Retomando el lenguaje técnico, diremos que los odonatos se dividen en anisópteros (libélulas) y zigópteros (caballitos). Esta especie es Sympetrum fonscolombii, y como puede apreciarse los ojos poseen dos colores, rojo en la zona delantera superior y grisáceos azulados en la parte trasera inferior. Sus patas negras poseen unas líneas longitudinales amarillas.


Las hembras de este género son muy parecidas a los machos juveniles. Esta especie presenta una manchas de color azafrán en las alas posteriores de forma más o menos triangular.









Una de las joyas extremeñas es el Coenagrión mercuriale, un caballito protegido en la categoría de Vulnerable en nuestro Catálogo Regional de Especies Amenazadas, la primera publicación a través del Servicio de Conservación de la Naturaleza y Espacios Protegidos la coordiné junto a Atanasio Fernández y José Manuel López (2005), realizando un texto excelente Vicente García Villanueva.















Trithemis annulata, se trata de un macho, tiene un color rojo intenso y una pruinosidad azulada que le confiere tonos morados muy interesantes, para fotografiar esta especie tuve que zambullirme en el agua con todo el equipo, conseguir un buen desenfoque con el fondo del agua a buena distancia, bien merecía arriesgar y poder terminar con el equipo pasado por agua, me acompañaba Víctor Manuel Pizarro, quien recogió el momento con su cámara en la rivera del Saltillo.







Foto: Victor M. Pizarro Jiménez
Ciudad-dormida.blogspot.com

lunes, 28 de junio de 2010

Empusa pennata

Como ya hemos comprobado, en lo pequeño y sencillo se encuentran los mayores tesoros, por ello, desde hace algún tiempo considero que la fotografía macro nos muestra enfoques increibles ante detalles que nos podían pasar desapercibidos. Por ello las orquídeas, anfibios, odonatos o lepidópteros se han convertido en una de mis escenas favoritas y que más recompensas me aportan.
En concreto esta empusa se encontraba acechando las mariposillas que llegaban hasta las flores de un arreate en un jardín de Ouguela, una "pedanía" de Campo Maior. Estaba colgada boca abajo y casi no se distinguía de las ramas que la sujetaban. Esta foto la realicé con Víctor Pizarro, con quien comparto muchos enfoques a través de nuestras cámaras, en concreto esta empusa la divisó él mientra yo fotografiaba a las mariposas que acechaba.

domingo, 27 de junio de 2010

Tortuguero Costa Rica



Las espátulas ponían colorido a las orillas, era fácil descubrirlas en las ramas despejadas que colgaban sobre el agua. Sin embargo los caimanes había que buscarlos en aquellos lugares donde los canales se estrechan y la vegetación de una orilla se toca con la de la otra, su ojos desprenden un brillo especial y hay que estar muy atentos pues desaparecen con suma facilidad.




El Parque Nacional de Tortuguero fue mi primer destino en Costa Rica tras pasar una noche en San José. Tras dejar la carretera, atravesamos pistas kilómétricas hasta llegar a Caño Blanco, donde embarcamos hasta Laguna Lodge. La única forma de llegar es mediante barco pequeños, de poco calado, o en avión (existe una pequeña pista de aterrizaje, aunque creo que el viaje en barca merece la pena). Desde el embarque ya la vegetación exuberante te recibe, las aves no dejan de volar de una orilla a otra sobre los canales y existen continuas señales sobre las boyas advirtiendo de moderar la velocidad de las barcas para no colisionar con los manatíes (que por cierto, ninguno vimos a pesar de intentarlo). Ya la primera noche nos acercamos a ver el desove de las tortugas. Quedas con un guía, te da unas normas (no se pueden llevar linternas ni cámaras de fotos, no se puede hablar en alto ni hacer movimientos bruscos) y nos coloca en zonas donde no molestamos. Los grupos son de 7 a 9 personas, y con emisoras los ojeadores están pendientes de las llegadas de las tortugas a la playa. Cuando llega una y comienza a desovar, entra en trance una media hora o lo que dure el desove, entonces salimos del escondite y nos acercamos a compemplarlo. Tuvimos la suerte de contemplar tres desoves y como volvían las tortugas al mar.






Durante la primera hora de la mañana me dediqué a pasear por la playa caribeña, mi idea era observar las pequeñas tortuguitas intentando llegar a la playa. Lo mismo pensaba el gavilán cangrejero, que desde una palmera acechaba, escudriñando la orilla en busca de este valioso alimento. Entre las ramas cercanas también eran frecuentes los basiliscos, aunque hasta que aprendes a encontrarlos entre la vegetación, resultan casi invisibles.


martes, 22 de junio de 2010

Cocodrilos del Río Tárcoles


Uno de los recorridos que hicimos "por casualidad", fue el del río Tárcoles. No estaba en el programa de viaje, pero el guía Marcos Mendoza, al verme tan emocionado con los reptiles me dijo que no podía perdérmelo. Así que convencí al resto del grupo y modificamos el itinerario .LLegas en el minibús a un muelle casi abandonado, familiar y allí te montas en una pequeña barca que te lleva por el río, el agua es de color chocolate, con lo cual no se ve nada en ella, sin embargo en las orillas hay multitud de garzas, martinetes, ibis y espátulas.

En poco tras haber metido varias veces la gorra en el agua para aplacar el calor húmedo de la zona, aparecen los ojos verdes del primer cocodrilo americano, apenas a dos metros de mí.

El cocodrilo nos sigue hasta que doblamos en un meandro y entramos en el territorio de un cocodrilo más grande al que llaman Bin Ladem, el cual supera los 5 metros de longitud.




Pero aquí no temina mi asombro, el guia lleva la pequeña barca a la orilla y se mete en el agua para alimentarlo con un pequeño trozo de pollo. El cocodrilo podría engullirlo en un instante, su boca es mayor que el tronco y la cabeza del hombre.

















El guía volvió a la barca como si cualquier cosa y continuamos hacia la desembocadura en el Océano Pacífico donde observamos basiliscos en ramas cercanas, ibis, águilas pescadoras o espatulas.















domingo, 20 de junio de 2010

Costa Rica Cahuita

El Parque Nacional de Cahuita es pequeño, sólo tiene 1067 ha., pero rebosa vida, como casi en todo el país. En el itinerario entre la playa caribeña y la laguna salobre, ocultos entre la vegetación, poco a poco aparecían tucanes, martines pescadores y limícolas como el zarapito trinador o el willet, con la suerte de que como está prohibida la caza en toda Costa Rica, las aves soin más confiadas y pueden fotografiarse con sólo un 200 mm.







También los mamíferos son numerosos, pudimos observar las dos especies de perezosos, el mono aullador, el capuchino de carra blanca y distintas ardillas.





También la rana más pequeña que he visto en mi vida, está sobre el dedo meñique y es un ejemplar adulto. El pueblo de Cahuita tampoco tiene desperdicio, con sus cantinas donde la cerveza y los karaokes animan el ambiente.





Anfibios de Costa Rica

Es increible el trato tan distinto que provocan los diferentes seres vivos en las personas. En Costa Rica, nos llevan 20 años de adelanto (si no más), para ello sólo hay que ver como tratan a los anfibios allí, y más en la hostelería. Conscientes de que su mayor riqueza es la BIODIVERSIDAD, auténtico motor del turismo, que no falla y crece año tras año y no está sujeto a las modas. En los jardines de los hoteles preparan charcas artificiales para favorecer el desarrollo de las puestas de anfibios (casi igual que en los hoteles de aquí).



Una de las ranas más atractivas es la rana arborícola calzonuda o de ojos rojos, hace sus puestas en hojas que cuelgan sobre charcas o riachuelos (para que no se los coman los peces) y, cuando están formados los renacuajos caen sobre el agua.


Muchas veces la puesta está en un lugar inapropiado por haberse secado la charca o desviado la corriente, entonces en el hotel tienen a una persona encargada de buscar esas puestas que se malograrían y las traslada hasta los acuarios colocados en los jardines, donde completan su metamorfosis sin problemas.





A los turistas se les explica con exquisita profesionalidad todo el proceso, no se deja tocar a las ranas con la mano (para evitar contaminarlas con nuestras bacterias o los jabones y cremas que llevamos encima), y tampoco la fotografía con flash. Merece la pena aprender de este país, ¿alguien se imagina una cosa igual en un hotel, Hospedería o Parador de Extremadura? por poner un ejemplo cercano, en la Hospedería de Monfragüe que está dentro de un parque Nacional y reserva de la Biosfea sería maravilloso ver estas cosas, o también en los centros de interpretación de los Espacios Naturales.



Volcán Arenal Costa Rica



Costa Rica tiene varios volcanes activos y resulta un atractivo ver como lanza enormes piedras a través de su cráter mientras las fumarolas se elevan al cielo. En su entorno tanto la catarate de Fortuna como el itinerario que te acerca al Volcán merecen recorrerse. En ello descubrí algunos tucanes, agutíes, monos aulladores, chochines o diversas rapaces como el gavilán chapulinero o el elanio tijereta.

Costa Rica Monteverde

El bosque nuboso de Monteverde con sus pasarelas colgantes, desde las que observar los pisos de vegetación más elevados de la selva y su fauna sin molestarla, merece una mención especial.
El primer invitado es el momot, un ave muy vistosa y sumamente confiada.




En Santa Elena, la iniciativa privada ofrece un excelente jardín para ver orquídeas, un ranario y un mariposario entre otras cosas. En la reserva biológica existe además un jardín para observar colibríes, otra cosa es fotografiarlos, su veliocidad y la falta de luz en el bosque nuboso lo hacen difícil.
Esta especie no la conozco, si alguien me lo puede identificar, sería bien recibido.



El personal del parque coloca agua azucarada en estas flores simuladas, para garantizar la presencia de colibríes a todas horas.




Nos alojamos en el pueblo tico de Santa Elena.





Aquí, además de muchos anfibios, existe un mariposario donde observar distintas especies de mariposas en sus distintos estadíos. Es asombroso el mimo con que atienden los costarricenses a estas delicadas maravillas aladas, lo que nos queda por aprender aquí, y eso que vamos de primer mundo (será en el futbol).


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