jueves, 19 de marzo de 2015

 

FESTIVAL DE LAS AVES Y LA NATURALEZA EN LA ROCA DE LA SIERRA (21 y 22 DE MARZO)
El Festival de las Aves y la Naturaleza se celebrará durante los días 21 y 22 de marzo en La Roca de la Sierra (Badajoz) y está patrocinado por la Diputación de Badajoz, a través del Plan de Competitividad Turística “Guadiana Internacional” y organizado por el Ayuntamiento de la localidad y Ecoturex.
El Festival tendrá lugar en la Dehesa Boyal de La Roca de la Sierra, un entorno natural de gran belleza en el que se encuentra el Centro de Interpretación de las Aves de la Provincia de Badajoz, punto de información del festival, en el que también se ofrece información y juegos interactivos sobre aves y rutas por la zona.
El programa de actividades comenzará el sábado, 21 de marzo, a las 8,00 de la mañana, con un taller de fotografía de rapaces desde hide. A continuación tendrán lugar actividades como una ruta de mountain bike; geo-gymkana; talleres de observación e identificación de aves, de análisis de egagrópilas; taller infantil de reciclaje; exposición de pintura; taller de fotografía de naturaleza, de observación e identificación de aves, taller infantil “La Vida en el Agua”; itinerario para la observación y escucha de fauna nocturna y observación astronómica nocturna, además de actividades de animación infantil y música a cargo de un DJ.
El domingo tendrá lugar en taller de anillamiento de aves, una actividad para todas las edades, talleres infantiles de ONG conservacionistas; exposición de pintura; ruta de senderismo “Manantío La Piedra”; taller de observación e identificación de aves; tiro con arco; animación infantil; actuación de grupo de Coros y Danzas Ribera de Troya de La Roca de la Sierra y entrega de premios del maratón ornitológico y de regalos a la participación infantil.
Descarga el programa en:
https://weblaalberca.files.wordpress.com/…/programa-festiva…
Más información:
http://birdinginbadajoz.com/…/festival-de-las-aves-y-natur…/
http://infoprovincia.net/2015/03/17/26213/

viernes, 30 de enero de 2015

Elanio azul, no común


Elanio azul adulto (Elanus caeruleus)


Todavía recuerdo, como si de ayer se tratara, mi primer avistamiento de Elanio azul, si azul y no común como ahora quieren que le llamemos. Fue un mediodía nublado de diciembre de 1985, volvía en bicicleta de alimentar a las aves accidentadas del primer centro de recuperación de fauna existente en Extremadura, llevado adelante por voluntarios de ADENEX, con tiempo, esfuerzo y dinero asumido enteramente por cada uno de nosotros.
La sensación experimentada ante la visión de esta maravillosa rapaz solo puedo compararla con la misma que tenía antes de cumplir los doce, el día de los Reyes Magos, al abrir mis regalos. Desde entonces hasta hoy las cosas han cambiado en lo que respecta a esta especie. Poco a poco fue haciéndose visible en nuestros campos hasta alcanzar densidades respetables, si se daban las condiciones de hábitat adecuadas esto es, dehesas abiertas con siembra de cereal (quizás un paisaje semejante a las sabanas africanas), cultivos extensivos de regadío con árboles dispersos, en general áreas abiertas y poco transformadas. 
Viñedo tradicional en la comarca de Olivenza
Existe una notable diferencia entre el viñedo tradicional (arriba) y el viñedo intensivo en espaldera



Desgraciadamente, de un tiempo e esta parte, lo que se traducía en un aumento de avistamientos se va convirtiendo en una hazaña, me explico. Es posible que muchos pensemos que ahora "se ven más elanios azules", y en algunas zonas puede ser cierto. Esto es, debido a la brutal transformación de los usos agrarios extensivos en Extremadura, léase incremento de la superficie de viñedo en espaldera, olivar intensivo, centrales termosolares con líneas de evacuación... la superficie que queda libre de estos despropósitos es ocupada rápidamente por esta especie, que en efecto al estar concentrada en una superficie más reducida se hace más visible, pero se trata tan solo de un espejismo. Lo mismo está ocurriendo con otras especies como la perdiz roja, el alcaudón real, la tórtola europea, la codorniz y un largo etcétera de aves ligadas a los usos agrarios que poco a poco van desapareciendo de nuestros campos. Ya SEO/BirdLife alerta de que las perdices rojas mueren al alimentarse de granos tratados con pesticidas, seguramente los ratones también, y las especies que se alimentan de estos.
Alcaudón meridional (Lanius meridionalis)

Volvamos al elanio azul, esta especie que me ha deleitado en tantas ocasiones (de hecho, fue la primera que observé con mi telescopio swarovski el día que lo estrené), si se dan buenas condiciones puede reproducirse durante todo el año. 

Juvenil de Elanio azul realizando el "Vuelo del Ángel"

En Malpica del Río, junto a Olivenza encontré una pareja que crió en septiembre, en febrero y en junio, del mismo año y en las cercanías de ella hubo otras parejas que lo hicieron en sustratos increíbles como un pívot de riego (que fracasó al iniciar el movimiento con los primeros riegos), trasladándose a una torreta de media tensión cercana. Todo esto cuando existía un cultivo de alfalfa que contenía gran cantidad de presas. Desde hace unos años esta zona ha sido tan "destrozada", que resulta imposible observar a la especie de modo habitual, eso de Elanio común vamos a dejarlo en Elanio azul, si no os importa.

martes, 4 de noviembre de 2014

Castillo de Magacela: Una atalaya en la puerta de La Serena





 
Muchos años después, cuando los recuerdos se tambaleaban dispersos en mi memoria, me encontré de nuevo con la nitidez de sus muros. Tras rodear el cerro donde se asienta, y atravesar las callejas con las fachadas mejor conservadas, engalanadas con geranios, lirios, gardenias y otras multicolores flores aromáticas, que quizás contribuyeran a que este conjunto fuera declarado Bien de Interés Cultural en 1994,  me dispuse a subir. En el ascenso encontré a dos asiduos a pasar la tarde en la cima, discutiendo acerca de las bondades de sus perros, uno galgo y otro podenco.
Continuo dejándolos con sus cosas, saco mis prismáticos, y me pongo "a lo mío".  En estos días de finales de verano la suerte puede obsequiarnos con "un trío de damas", y vamos a por ellas. Dos se reproducen aquí y una coincide con sus primas sólo durante "el paso", quizás si os digo que cuentan con una "T" de color negro invertida en su cola, que destaca sobre las plumas blancas, ya sabréis que hablamos de collalbas.
 

En efecto, la collalba negra cuenta con tres parejas en el entorno del castillo y la collalba rubia al menos con dos, además con la suerte de las dos variantes o morfos: gorgiblanca y gorginegra, mientras que la collalba gris visita las laderas del castillo dos periodos al año: el paso post nupcial a final del verano, cuando terminó de reproducirse en las tierras altas, y el paso prenupcial en primavera, cuando se dirige a sus territorios de cría.
En estos días, cuando se ha alcanzado la cima y se contempla el paisaje desde la altura, dejando al norte las Vegas Altas del Guadiana y contemplando el inicio de la extensa penillanura de La Serena hasta las sierras de Puerto Mejoral, o las dehesas abiertas que se densifican hacia el Ortigas, se advierte que esta atalaya elevada sobre unos terrenos tan bajos, puede convertirse en un potente y atractivo imán para las aves que se desplazan elevadas por los vientos en sus largos viajes migratorios. No en vano, estas rocas han abrigado en días de ventosas tormentas a roqueros rojos y escribanos hortelanos. Quien sabe hasta donde le conducía su viaje.



Lo mismo ocurriría con los pobladores humanos, que desde muy pronto comenzaron a asentarse en torno a esta fabulosa y atractiva atalaya. Así lo demuestra la presencia en la misma base del cerro de un dolmen, decorado interiormente con petroglifos de figuras antropomorfas y zoomorfas, así como solisontes. De él solo se conserva la cámara circular, que está compuesta por doce ortostatos de granito, pues se ha perdido el corredor de acceso, su cubierta y el túmulo. También existen abrigos con pinturas rupestres, situados en la bajada de la cresta de la sierra hacia el oeste, que atestigua la presencia del venturoso y nómada cazador paleolítico. Mientras nos dirigimos hacia ellas en cualquier día soleado de primavera, el estrecho sendero se engalana con los cantos de ruiseñores, oropéndolas, y el corretear nervioso de las lagartijas colilargas, que ya se encuentran afanadas en la búsqueda de pareja entre cantuesos y ahulagas. Ahora las bandadas de grajillas, que anidan en los mechinales de la torre que se mantiene en pie, se elevan sin esfuerzo mientras lanzan al cielo sus familiares "quía" que ya nos enseñó "el Azarías" llamando a su "milana". Entre ellas hay una pareja de chovas piquirrojas que anidan en la iglesia, son más acrobáticas y discretas.
Observándolas se pierde la noción del tiempo, que solo se recupera cuando desaparecen tras la loma, lo mismo que los últimos rayos de sol. Ha llegado la hora de regresar a nuestro tiempo.



Lagartija colilarga (Psammodromus algirus)

domingo, 14 de septiembre de 2014

Mis belicosos vecinos



 

Resulta asombroso observar la vida de una charca desde el aguardo antes del amanecer. Las primeras voces suelen ser las de las alborotadas cigüeñuelas pero, más tarde el bullir de aves que vienen y van por las orillas suele alejarme del sueño que me aqueja a estas horas.
Hoy han sido los andarríos chicos (Actitis hypoleucos) los que con sus belicosas carreras me han dejado boquiabierto. No entiendo el porqué, pero se han pasado la mañana peleando en torno a un  trozo de orilla, han llegado hasta las manos, o mejor dicho: "hasta las patas". Saltaba uno frente a otro golpeándose con las patas en un brinco parecido al de las grullas en su "actitud agonística". De cuando en cuando una cigüeñuela se acercaba poniendo paz entre los alborotadores, mientras les gritaba con insistencia, parecía decir "haced las paces de una vez por  favor". 



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