Esos viejos cortijos, que tantas veces nos parecen abandonados... lo están. Pero solo por sus antiguos habitantes humanos, quizás los nuevos habitantes son más interesantes. Este viejo cortijo, a medio camino entre Campo Lugar y Madrigalejo, no solo cobija a una nueva familia de Carracas europeas, también acoge a ocho parejas de cernícalo primilla, dos de mocchuelo europeo, y los más numerosos estorninos y gorriones. La vida continúa, por encima de lo efímero, el desecho o lo que rápidamente se vuelve obsoleto. Estas aves conocen su secreo: nos lo han mostrado.
Diario de un Enfoque es un sitio para la reflexión ante aquello que está pasando y puede sintetizarse en un instante, aquello que nos muestra la fotografía. También es una herramienta para cambiar aquellas cosas que deban cambiarse, este es el comienzo, lo demás depende de vosotros...
martes, 29 de abril de 2014
sábado, 15 de febrero de 2014
Archibebe patigualdo chico (Tringa flavipes)
domingo, 28 de abril de 2013
Ophrys bombiliflora. Extremadura. Spain
Oprys bombiliflora, la orquídea de Pedro
Muchas
veces me decía que esta afición no tiene límite, - “cuando aprendes algo de
lirios, comienzan a gustarte los narcisos, cuando crees que los conoces
aparecen las labiadas… hasta que llegas a las orquídeas, entonces este mundo
cambiante de la taxonomía botánica parece volverse loco”-.
Y por supuesto te
arrastra su locura.
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| Vista lateral de la especie. Pincha en la foto, la verás mejor |
Han
sido muchas las personas con la que he compartido fantásticas jornadas de campo
pero, algunas de ellas han formado mis mejores maneras para acercarme al conocimiento y
disfrute de la naturaleza.
Estas personas rebosan sabiduría, y cada instante que pasé con
ellos noté como aumentaba mi conocimiento de forma natural, como sin darme
cuenta. Una de estas personas es José Luis Pérez Chiscano, quien no solo cultiva
la botánica, la ornitología, la edafología, la entomología… y tantas otras
disciplinas que parece increíble que quepan tantos conocimientos en un cerebro
de “persona” ¿estará enriquecido con materia gris?
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| Pedro Gómez Hernández acompañándome en la Sierra de Alor |
Otro de
los grandes sabios cercanos, se cruzó conmigo en la Escuela de Ingenierías Agrarias de Badajoz, Pedro Gómez Hernández.
Su manera de
enseñar Botánica distaba mucho del resto de profesores de las demás materias de
la escuela. Irradiaba su pasión por las plantas y eso se trasmitía de una forma
increíble y natural en cada clase, lo cual hacía imposible que pudiera saltarme
ninguna. Otros compañeros me decían:
–Vamos a echar una
caña, que Carlos nos pasa los apuntes
- No sabes lo que me
estás diciendo, ¡perderme yo una lección de Pedro!
Su forma de impartir sabiduría en clase era mucho más que un
dictado de apuntes, era trasmitir verdaderamente conocimientos botánicos que te
animaban a salir al campo por tu cuenta, con la guía de Devesa y el periódico
para prensar. Y todavía no habíamos llegado a las orquídeas, su verdadera
pasión. Aquí las clases se convertían en lecciones magistrales. Tras los años
volvimos a encontrarnos en distintas situaciones y nos hicimos buenos amigos.
Quedábamos con frecuencia para “mojarnos las botas” en busca de las orquídeas
de la Sierra de Alor, El Fuerte de San Cristobal o Cerro Gordo. Hubo una que
nos dio especial trabajo, la Oprhys
bombiliflora, yo no la había visto nunca y él quería enseñármela. Me decía
– “es pequeña, como un garbancito negro
agarrado a una ramita verde”-
Trillamos varios cerros y valles hasta que la encontramos
cerca de Badajoz, otro naturalista Joaquín Dávalos nos indicó una zona buena
para la especie y desde entonces para mí la Ophrys
bombiliflora es “La Orquídea de Pedro”.
Lamentablemente Pedro falleció el otoño pasado y no pudo acompañarme esta
primavera a buscar las bombilifloras,
las encontré donde las dejamos hace dos años (el pasado con la sequía no
salieron). No pude evitarlo me acorde de él, seguro que por eso le estoy
evocando con esta entrada. Pedro, espero que te guste.
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| Una orquídea difícil de encontrar, curiosamente las urbanizaciones pacenses pueden terminar con ella |
martes, 26 de marzo de 2013
LIC Rivera de Nogales. Extremadura. Spain
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| Panorámica del LIC Ribera de Nogales con el castillo al fondo. Foto Juan Pablo Prieto |
Pincha en la foto y la verás mejor
Toda la noche ha estado lloviendo. Amanece entre claros
dorados y violetas en el entorno de Torre de Miguel Sesmero mientras las gotas
arrastradas sobre las hojas de las encinas se depositan dulcemente sobre el suelo
de la dehesa, acompañadas de un suave tintineo. Aunque el campo rebosa de agua,
parece agradecerla tras el pasado año de sequía. Las adelfas abrazan la
corriente de color chocolate en que se ha convertido la ribera de Nogales,
mientras al contraluz las hojas incipientes de los fresnos centellean mostrando
un verdor inusitado. Una pareja de críalos vuelan escandalosos hasta posarse
ante mis ojos en la alambrada que protege a un grupo de caballos que corretea
entre el amarillo de las Diplotaxis
con los cálidos rayos de sol.
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| El paisaje tras la tormenta se vuelve espectacular. Foto: Juan Pablo Prieto |
Pincha en la foto, verás qué maravilla
El castillo de Nogales al fondo, más atrás la
sierra de Monsalud. Continuando por la
rivera llego hasta unos enormes chopos que sustentan varios nidos de Cigüeña
blanca, aquí en el campo estas zancudas se tornan salvajes y se inquietan a mi
paso levantándose de, los nidos por lo que procedo a alejarme presto,
asegurándome de su rauda vuelta al nido y a la calma reinante antes de mi
llegada. Continuo hasta Torre de Miguel Sesmero, donde hace poco estuve con
Jerónimo Milán contemplando las acrobacias de los primillas recién llegados, en
los tejados de la iglesia. Ahora vuelve la lluvia. El oeste se torna oscuro y
se divisan las cuerdas de agua que se introducen en el valle iniciado en la
sierra de Alor y continuado hacia la de Mariandrés.
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| Cernícalos Primillas (Falco naumanni) en la iglesia de Torre de Miguel Sesmero. Extremadura. Spain |
domingo, 6 de enero de 2013
Escarcha y Grullas
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| Grullas entrando al dormidero, ¡qué frío! |
Por fin
terminé de darle grasa a las botas. Seguramente mañana, tras una noche sin
nubes, la escarcha terminará calándome los pies si no las engraso bien. El
zurrón está listo: la libreta de campo, los prismáticos Súper Zenith, la guía Peterson,
y varios botes por lo que pueda hallar.
Por más
que me acueste temprano no consigo dormir hasta casi cuando va a sonar el
despertador. ¿Veremos las grullas salir del dormidero? ¿se habrán levantado
cuando lleguemos? ¿que otros "bichos" nos encontraremos? y otra
vuelta en la cama, todavía son las dos y hasta las seis no sonará el despertador.
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| La espera |
De
camino a "Las Merinillas" es noche cerrada. Al bajar del coche, el
frío golpea el rostro antes de las primeras luces, ya se escuchan los
trompeteos alterados pero no se ve ninguna. Quietos en el "cabezo" de
"Las Zorras" esperamos vislumbrar algo. De cuando en cuando
escuchamos un aleteo repentino, se trata de las cogujadas que duermen en el
suelo cerca de donde nos hemos apostado que, a medida que va encendiéndose el
cielo por el este se van levantando asustadas. Todavía se escucha cercano el
canto del mochuelo en el olivar que tenemos a la espalda. Ya no siento los
pies, ¡y mira que tienen grasa las botas y que me puse dos calcetines! Con la
primera "perla de luz" sale la primera cuerda. Van noventa y cinco
grullas. Tras dos minutos sale la segunda, ya hay luz de sobra, aunque en el
fondo domina el naranja que va dando paso al amarillo y el amarillo al azul,
esta cuerda tiene sesenta y dos, pero en apenas diez segundos sale otra y otra,
y otra más hasta levantarse las seiscientas treinta y cinco que duermen aquí.
Ahora tomo conciencia también del frío en las manos, los guantes de lana solo
calientan si tienes las manos en los bolsillos, mis pies no existen. Caminamos
entre la hierba hasta la charca para recoger algunas plumas, hay cientos de
ellas. Al subir el muro levantamos a varios azulones y una garza real lanza su
sobrecogedor graznido mientras los prismáticos vuelven a mis ojos, y se
inquietan las avefrías.
Pincha en la fotos y verás qué maravilla
Con un
"manojo" de plumas en la mano, que protejo como un esparraguero a sus
espárragos, vuelvo hacia el coche, la mañana ha terminado antes de las ocho.
Ahora a calentarnos con un café y a
contar mil veces la magia de una mañana grullera que tres amigos hemos
compartido.
Tras
esta fría jornada que repetimos cada año los meses de noviembre, diciembre,
enero y febrero para el censo de dormideros de grulla común, pensamos si sería
conveniente o no compartir esta experiencia con más gente:
- Si
damos a conocer este sitio, las grullas duran aquí dos días.
- Pero
si no ¿cómo podemos asegurar que este dormidero se mantenga el año que viene, y
al otro...?
- Ya
sabes que entre cazadores, fotógrafos, esparragueros, domingueros... si todos
vienen para acá...
- ¡Y entonces!
¿cómo protegemos a las grullas ?
Seguramente
que conversaciones semejantes surgían entre distintos grupos de amigos a lo largo
de la geografía extremeña, antes de que se forjara "El día de las
Grullas" que tantos países del norte de Europa llevaban realizando ya
varios años. Aquí en Extremadura esa iniciativa correspondió a ADENEX, y fueron
distintos lugares de nuestra región donde a su vez se celebraba este
acontecimiento, a mí me tocó organizarlo en el Valle del Ambroz, en Zarza de
Granadilla a primeros de los noventa, coincidiendo con Puerto Mejoral, donde
estaba Manolo Calderón, Borbollón con Agustín Ventanas o Los Canchales con
Toribio Álvarez. Poco a poco este día fue cogiendo fuerzas y cuando desde la
Administración Autonómica de Extremadura se decidió realizar un Festival de las
Grullas, todos los amantes de estas aves nos sentimos afortunados.
Pensemos
que la grulla es un ave viajera, migradora de largo recorrido, que necesita a
Extremadura para reponer fuerzas invernales y poder afrontar la cría en
primavera. Por así decirlo: tenemos el encargo de los suecos, los finlandeses,
noruegos, alemanes o rusos de "cuidar" una especies que ellos miman
en primavera y que esperan lo mismo de nosotros en esta época.
Tras
tantos años "de pies y manos helados", de prismáticos empañados y
botas con escarcha, me parece un sueño que desde la administración se organice
un Festival de las Grullas, por ello el Club del Producto Birding Extremadura, de la Dirección General de
Turismo ha acertado de pleno. Ojalá sigamos "rejuntándonos" en Moheda
Alta durante muchos años.
Etiquetas:
cuaderno de campo.,
Festival de las grullas,
Moheda Alta
martes, 4 de diciembre de 2012
Lavanderas pescadoras
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| Lavandera boyera (Motacilla flava) |
Siempre
me han resultado sumamente atractivas las lavanderas, con su elegante caminar y
su vaivén aéreo acompañado de su canto ascendente. Apenas contaba con 10 años
cuando, como cada invierno corría solo por "el llano" (donde hoy se
asienta el instituto Bárbara de Braganza en Badajoz), en pos de la
"chirivía", el nombre con el mi abuelo llamaba a esta ave. Casi
siempre era blanca pero, algunos años, venía otra de tonos amarillos que me
embelesaba. Yo intuía que era la misma especie porque balanceaba de igual modo
cuerpo y cola, sin embargo más rara y por ello más atractiva para mí.
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| Lavandera boyera junto a la oveja en el pastizal de La Serena |
Curiosamente
volviendo con saudade mis ojos hacia
esos años atrás, ahora mis dudas están despejadas, esa fabulosa "chirivía
amarilla" era la Lavandera boyera, y disfruto cada paso migratorio en los
arrozales con su elegante presencia, donde ahora disfruto conociendo su
alimentación y contemplando las diferentes subespecies.
En los
pastizales suele acompañar al ganado ovino tras los insectos que levanta
mientras que, en los arrozales, su dieta es mucho más variada.
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| Coleóptero recién capturado (Pincha en las fotos y las verás mejor) |
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| Con una larva recién capturada |
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| Capturando un pez en el arrozal (Pincha en la foto y la verás mejor) |
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Lavanderas boyera,
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